El autor de A sangre fría reflexiona sobre el poder de aburrirse para mantener la llama de la literatura, y ejemplifica: “Puedo sentarme en un autobús o en un tren y escuchar conversaciones que son terriblemente aburridas, pero las estoy escuchando a escondidas, y eso lo hace fascinante; puedo escuchar todo el día”.

Fernando Chulak: “Me interesa la idea de lo que está normalizado para uno mismo”
Por Felicitas Ilarregui


