El autor de Crónicas marcianas y Fahrenheit 451 reflexiona sobre la racionalidad a la hora de escribir: “Nunca fui a la universidad. No creo en la universidad para los escritores. Creo que es muy peligroso. Creo que demasiados profesores son demasiado esnobs e intelectuales. Y el intelecto es un gran peligro para la creatividad”.



