Adolfo Bioy Casares desmitifica el proceso creativo y ofrece una lección fundamental sobre la autocrítica y la autenticidad necesarias en el oficio de escribir. Al aconsejar a quienes desean iniciarse en las letras, señalaba: «Que no crea que hay llegada; siempre es un proceso. Que lea mucho, que escriba lo que sienta y que trate de no mentir. A mí nunca me ha gustado lo que he escrito; nunca he tenido un texto mío entre manos que no haya exigido una corrección».



