La autora y maestra de escritores revela que la clave para una escritura profunda reside en la «conexión con uno mismo» mediada por una distancia estratégica y para ello señala que el escritor debe lograr desdoblarse, separando la persona que siente la emoción de la persona que la mira, examina y anota ya que esta disociación es fundamental para encontrar el «detalle» o la «peculiaridad».


