La vida nos pone algunas veces
en el camino de la poesía
y otras veces
también. Quiero decir no sólo
cuando brotan las palabras sino cuando
nos alimentamos de silencio.
El silencio sabe a tener la boca llena
de algodón
a agua de foso del puente levadizo
que ya
no bajará
no
bajará
hasta que un día
como hoy sin importar que sea
o no el Día de la poesía
el puente levadizo baja
y escupe
un conejito.
Es como que te parta
un rayo la poesía
como el temporal de anteanoche
que puede dejarte varado
en una esquina
flotando
en un zanjón
o esperando
que cuando baje el agua
al menos salga el sol
y te seque.
Los que se refugian en la poesía
que me expliquen
qué refugio es ése:
¿es como refugiarse en un cuchillo
o en un recibo de alquiler?
Mañana será tarde todavía
pero también temprano
porque hablamos
con un corazón fuera del tiempo.
la poesía está diciendo algo
la escuchamos
Mensajes de Whatsapp enviados a mí misma
I
Soy la maestrade mi propia ceremonia.
De mi palabrabrotan ríos, palomas,
escuálidas esteras de junco
en las que voy flotando
me alejo.
Cuando quiera regresar
ya no podré:
imposible es remar aguas arriba
al nacimiento de nuestro río
a nuestros padres.
II
Otros que me preceden
cuentan qué han hallado.
Lo que estoy haciendo
está bien:
el camino, los errores,
las lágrimas.
Ninguna herida
se parece a otra.
Ésa es la forma
que me contiene.
Nadie la ha visto.
III
Hace un tiempo me envío
poemas por whatsapp a mí misma
no me respondo,
son incontestables como toda poesía
me clavo el visto nada más
y sigo.
En algún lugar del aire
hay una mosca que la perra
intenta cazar:
nunca está donde la mandíbula se cierra
como la forma que persigue
el final de cada verso.