Madre joven

Es a vos, a quien,

la piel se le ha estirado

y las caderas ensanchado.

Cuatro son las veces.

Sola quedaste para cortar la maleza,

levantar las piedras;

abrir surcos,

para que el agua corra.

Descansando de vez en cuando,

a la sombra de algún árbol.

Madre joven estás cansada.

Nadie sabe tu destino,

solo vos que lo has soñado.

***

Fui semilla, 

volando de un terreno a otro.

Contra las piedras del camino,

tropecé.

El viento me llevó a lugares

imposibles de crecer.

En el desamparo,

el frío atravesó mi cáscara.

Fuertes pisadas

 me ahogaron en  barro,

terminé abandonada en el cemento

con la corteza abierta.

Vulnerable, desnuda,

 mostrando todo lo que había

en mi interior, sin lograr florecer.

Cuando estaba por secar,

una brisa de primavera

me cobijó junto a lavandas,

rosas y margaritas.

Sintiendo que era mi lugar, 

la refrescante lluvia me susurró:

“Todo lo que experimentaste,

 fue para que hoy florezcas con fortaleza,

 solo conociendo las adversidades,

puedes ser y crecer”.

Biografía

Mariel Andrea Cárdenas nació el 6 de febrero de 1967 en Bolívar, Buenos Aires. Creció allí y en Mar del Plata. Actualmente vive en Río Gallegos. Es madre, abuela y certificada en Coach Ontológico. Escribe inspirada en su vida, dibuja por terapia y placer. Participó en concursos literarios, como «Grandes Mujeres del Mundo» y el certamen Charlotte Fairchild, obteniendo menciones por su participación. Sueña con dejar un legado a través de un libro.
Los que leyeron este relato, opinaron...

Desde el dolor hasta la resiliencia: primeros pasos para aprender a amarse

Mariel relata con crudeza, con el alma abierta y el corazón roto, su vida. Con sinceridad brutal nos cuenta, lleno de colores, metáforas y lágrimas el camino recorrido, dolores, frustraciones, elecciones . . . Que más podemos pedir de una escritora ?

Eduardo

Excelente!

Muy bueno Mariel! Felicitaciones!

Estefania

Profundidad, contundencia y honestidad

Qué certeras tus palabras, Mariel!

Cuánto sanamos otras mujeres, a través de tus poemas.

Hay más?

Julieta

Una voz familiar

Leerte fue como sentarme a escuchar a alguien que ha vivido mucho y aún así sigue soñando. Tus palabras tienen una verdad que atraviesa. En el primer poema vi a tantas mujeres que conozco madres jóvenes, fuertes, cansadas, que no paran aunque nadie mire. Y en “Semilla” sentí esa lucha silenciosa que muchas llevamos dentro: tropezar, rompernos, pensar que no vamos a poder… hasta que, de a poco, algo nos abraza y nos recuerda que todavía podemos florecer. Escribís desde un lugar muy profundo, muy honesto. Y eso se nota. Gracias por ponerle voz a tantas historias que merecen ser contadas.

Carolina

Sentimientos que afloran

Hermosas palabras que han estado guardadas durante largo tiempo..hoy reflejan la madurez y el amor …que logres tu sueño

Viviana