Es a vos, a quien,
la piel se le ha estirado
y las caderas ensanchado.
Cuatro son las veces.
Sola quedaste para cortar la maleza,
levantar las piedras;
abrir surcos,
para que el agua corra.
Descansando de vez en cuando,
a la sombra de algún árbol.
Madre joven estás cansada.
Nadie sabe tu destino,
solo vos que lo has soñado.
***
Semilla
Fui semilla,
volando de un terreno a otro.
Contra las piedras del camino,
tropecé.
El viento me llevó a lugares
imposibles de crecer.
En el desamparo,
el frío atravesó mi cáscara.
Fuertes pisadas
me ahogaron en barro,
terminé abandonada en el cemento
con la corteza abierta.
Vulnerable, desnuda,
mostrando todo lo que había
en mi interior, sin lograr florecer.
Cuando estaba por secar,
una brisa de primavera
me cobijó junto a lavandas,
rosas y margaritas.
Sintiendo que era mi lugar,
la refrescante lluvia me susurró:
“Todo lo que experimentaste,
fue para que hoy florezcas con fortaleza,
solo conociendo las adversidades,
puedes ser y crecer”.