Imaginan la forma, la textura, el nombre
de lo que todavía no existe
y saben con sutileza
cuándo y cómo
interrumpir el silencio.
Cuentan historias sagradas
con palabras de este mundo
y de otros;
palabras que no se sabe
si son horizonte, cielo o mar.
Recorrer la duda, dicen,
forma parte del paisaje.
Inventan risas de hipo, de hombros, de ojos,
risas que trepan muros, que hacen eco
y después, cansadas, quieren volver
pero se equivocan de cuerpo
y entonces
siento crecer sus risas por dentro
me voy con ellas
y ya después no sé
cuál es mía y cuál no
y todas se hacen una:
hace rato dejó de importarnos
la autoría.