Isaac Asimov, considerado uno de los grandes maestros de la ciencia ficción reflexiona sobre sus predicciones que se hicieron realidad: “En 1952 escribí sobre una caminata espacial, y unos años después resultó exactamente como lo había escrito. En 1950 describí las computadoras de bolsillo y acerté con su apariencia. En 1940 hablé de estaciones espaciales que transmitían energía a la Tierra y acerté casi por completo. La situé en la órbita de Mercurio en lugar de en la de la Luna para que estuviera más cerca del Sol; quizás algún día la hagamos.
Predije que habría oposición a la carrera espacial, y la hubo. Pero bueno, son cosas sin importancia: nunca intenté predecir nada, solo intenté escribir cosas que se vendieran para pagarme mis estudios universitarios”.



